Natàlia Plá Vidal

EDITORIAL-ABRIL-02

Para los apresurados que no tienen tiempo de leer: recuerden esta frase que alguien regaló a Albert Espinosa: «“Llego 10 minutos tarde” es un epitafio muy absurdo.» ¡Vivan! Pero ¡vivan de verdad! Que ya está bien de sucedáneos con las cosas importantes.

Para el resto, seguimos.

La lógica de la vida no es alcanzar una cifra desorbitada en una cuenta de resultados. Tampoco es perseguir un fin con tal obsesión que se pase por alto el camino. Muchos han compartido —con un grado de certeza vital que conmociona— que el secreto de la vida está en el vivir. Que el placer y el sentido se hallan en el trayecto y no, única o necesariamente, en la meta.

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