¿Dos niñas casi de la misma edad
o son dos sueños que han cuajado en bronce?


¿Están hablando sus secretos
o en silencio desgranan
mutuamente preguntas?:

Publicado en Poesía

verso librísimo, como
dicen que es la Estatua
de la Libertad

Hay gente que organiza
con interés,
un viaje muy largo,
cruzando por los aires silenciosos
mares y mares.
Pero luego al llegar
tienen ya tan cansados
los pies y el alma
que se quedan dormidos
profundamente
en el Hotel de medio pelo,
hasta mediodía, –o más–
Y dejan
el conocer ese desconocido
mundo, para más tarde, por la tarde
o por la noche.
Pero a las 4 post meridium
lo cierran todo ya
–los Museos y el corazón–.
La gente presurosa
camina y desconfía
del que en la acera
aún sin querer les roza...
Y todos, pronto,
se encierran en sus casas
iluminadas tan discretamente
con luces bajas
y suave música.
Los llegados de lejos
se sienten cual perdidos
y desamigados por las “Streets”
tan llenas sin embargo
de seres que seguramente
son también del género humano.
Además en marzo y en esa hora
vesperal, hace frío,
rachas de viento helado
empujan por la espalda.
Y las sombras aún hacen más sombrías,
las caras de las gentes morenas.
Resultan todavía
más enigmáticas,
ignotas,
que hablan inglés –quizá español–
con sus acentos raros,
ininteligibles...
¿A dónde ir?
Los llegados de fuera
son tan desconocidos
que acaso sean invisibles.
para los transeúntes.
Nadie se fija en ellos
ni a nadie importaría
que se sentaran, muertos,
–cual si fueran espantapájaros–,
encima de cualquiera
de los gruesos tubos de agua
que hay por doquier
para los “Fair-men”.
Buscan entonces
estos parias tan foranísimos
regresar al Hotel
en Subway o en un bus
¡como sea! a pie incluso
a pesar de la posible distancia
o de las muchas “Avenues”
siempre interpuestas.
No interesa ya
según parece
ni las luces multicolores
y cambiantes de los anuncios
ni los escaparates vocingleros
ni las multitudes arracimadas
de la Calle 42
en su cruce con Broodway;
ni los borrachos mal hablados
en sus lenguas hispánicas.
Tampoco las larguísimas,
extrañas limusinas
ni los románticos
y anacrónicos “coches de caballo”
–porque sólo tira un caballo–
conducidos por aurigas de largo abrigo
con esclavina.
Ya no interesa nada
a estos viajeros
ni tienta ningún espectáculo
que reservaran de antemano.
Casi del todo les hastía
lo que hayan visto una vez
aunque fuera muy fugazmente.
¡Sí! ¡Al Hotel!
a buscar en él la calefacción
–a pesar de ser leve–;
y aquel cobijo
–aunque sea hierático–
de la desangelada
seguridad del aislamiento.
Olvidarse de uno oyendo algo,
la insulsa música
de los 13 –¿o acaso más?–
canales de Televisión.
Y los bolsillos
bastante más vacíos a pesar
de no haber hecho nada
–o casi–
y haber sólo comido
un “sándwich”, una pizza,
o un poco de soja
en sucios restaurantes (?)
chinos, sin water ni lavabo.
Y así, echarse
de nuevo en la extranjera cama
y volver a dormir,
más cansados aún por lo visto
las piernas y también el pensamiento,
sin ánimo siquiera para un rato
de honda conversación.

¿Para qué? ¿para qué
tanto esfuerzo –y trozos de vida–
tan sólo para dormir, –mal–
lejos, en otra parte?

Alfredo Rubio de Castarlenas

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Alfredo Rubio de Castarlenas

El tema de esta Cena queda justificado por muchos motivos:

- ¡La juventud oye música! y los jóvenes son el futuro. Hasta por las calles circulan, con sus walkmans. Unos escuchan música moderna, modernísima, pero también recuerdo cómo llenan, por ejemplo, el maravilloso recinto gótico del Hospital de la Santa Cruz en noches de verano al aire libre para aplaudir a intérpretes excelentes de música clásica. Las Juventudes Musicales... Cómo llena nuestro Palau de la Música.

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she220El pasado jueves 19 de mayo, el Ámbito Maria Corral organizó la 220 Cena Hora Europea para tratar, de una forma festiva, el tema de «La música y el canto, fuentes de comunicación».

Herminia Carbó habló sobre la teoría musical y la voz e interpretó un par de canciones con la colaboración de Pedro Gutiérrez que a través de la danza dio sentido a los fragmentos musicales.

Joan Martínez y Laia Camps hablaron del nacimiento de la música y la distinción entre canto y música.

Joan Dausà habló más desde su experiencia como músico y cantante y finalizó su aportación con una de sus canciones, Quan soni la tendresa.

Finalmente, Jordi Craven- Bartle Lamote habló de la música desde la vertiente científica y de cómo ayuda la música a las personas. La Cena finalizó con un brindis por parte de la directora del Ámbito, Assumpta Sendra, quien agradeció la presencia de los asistentes y la colaboración de las personas que han hecho posible la realidad del Ámbito. Además, Joan Martínez y Laia Camps finalizaron el brindis y dieron paso al coloquio con una gran actuación.

 

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