Sonetos

¡Todo un Dios dentro de mí!
¿Cómo vinisteis, Señor,
si tanta gloria y honor
yo jamás los merecí?

¡Todo un Dios dentro de mí!
¿Por qué vinisteis, Señor,
si tanta gloria y honor
yo jamás los merecí!

Bien asentadas tierras sobre rocas;
buen aguante al temblar de los cipreses.
Ciudad-navío con sus cien banpreses
para el vaivén de teresianas tocas,

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Director Espiritual del Colegio Mayor de Santiago para vocaciones tardías. 3 de diciembre de 1948, festividad de San Francisco Javier. (Este soneto acompañó el obsequio de su carabela).


Alvarez de Toledo: Almirante
de una escuadra de treinta y tres navíos
que vienen al combate algo tardíos
pero de lucha el ánimo anhelante.

¡Oh, Cristo ensangrentado y dolorido!
Con tus brazos en cruz sobre el Madero
pretendes abarcar al mundo entero
en abrazo de Amor incomprendido.

«... sin determinarse por afección
alguna que desordenada sea.»


¡Celeste inspiración de San Ignacio
al escribir los Santos Ejercicios,
que dan al alma tantos beneficios
tornando fiel al hombre más reacio!

De cómo la Fe se torna Caridad


¿Pero no sabes tú que la razón
tan sólo sirve para aupar la duda;
que m·s es sinrazón que queda muda
si osas pedirle alguna afirmación?

Con estrambote de persistente rima.


Parece que las cosas y la gente
se remansan llegando Navidad.
Una pequeña luz de Caridad
nos titila en el fondo suavemente.