Editorial

Lourdes Flavià Forcada

2018 06 Julio V2l redJunto al verano que se despliega ya con toda su potencia, se vislumbra el soñado y esperado período vacacional. ¿Quién no anhela poder disponer de unos días o semanas para liberarse de horarios y rutinas y recuperarse del cansancio acumulado en el año?

Las vacaciones son necesarias tanto para la salud física como mental. Sin embargo, no pocas veces, queremos exprimir tanto este período que lo llenamos de un sinfín de actividades las cuales, por muy gratas que sean y por mucho que nos apetezcan, quizás no nos permiten lograr ese reposo tan necesario. Todos deseamos que las vacaciones sean, entre otras cosas, para descansar y liberarnos del estrés, pero es sabido que no siempre es así y que a veces se regresa más estresado de las vacaciones. Por ello es importante poder planificar de alguna manera estas semanas que tenemos por delante y preguntarnos qué es lo que queremos y necesitamos. Escuchar nuestro cuerpo, escuchar nuestra mente, escucharnos a nosotros mismos, escuchar a los miembros de nuestra familia o a las personas con quienes compartiremos este tiempo vacacional antes de organizar cualquier plan: ¿Queremos disfrutar de experiencias distintas? ¿Conocer nuevos lugares, gentes, culturas…? ¿Recuperar energía? ¿Tener un tiempo de sosiego para analizar mi vida, mis relaciones,…? ¿Tiempo para desarrollar mi creatividad y soñar nuevos proyectos?

Natàlia Plá Vidal

EDITORIAL maig 2016 red

No es cierto que nuestro mundo no tenga entrañas. La sociedad la formamos personas de muy distinto carácter y calado. Por suerte —y para paz de nuestra esperanza—, hay mucha gente con entrañas aunque, cierto, también demasiada con ellas adormecidas. Bueno: unas adormecidas y otras anestesiadas. En el peor de los casos, algunos las tienen atrofiadas por falta de uso, claro.

La fuerza de la imagen sirve a menudo de detonador para la sensibilidad pública acerca de situaciones inadmisibles desde una perspectiva humana. Una sola imagen a veces comunica más que todo un ensayo de ética. En el último año, las imágenes de refugiados provenientes de Siria han ido apareciendo una y otra vez. Cómo olvidar a Aylan, ese niño con nombre que gritaba las muertes de todos los otros cuyos nombres desconocemos… Pero esa no es, lamentablemente, la única imagen. Ni la única causa que apela a las entrañas de la sociedad.

Maria Viñas Pich

2017 08 setembre red

Uno de los retos que se nos plantean en las sociedades del s. XXI es, sin duda, la convivencia y la paz. Esta es una tarea transversal y transdisciplinar, en la que todos debemos implicarnos. Sin duda, este empeño ha de nacer de la creatividad y la inteligencia colectiva, pues ya no puede sustentarse en ninguna disciplina particular, porque la nueva realidad y los nuevos desafíos obligan a la transdisciplinariedad y a un enfoque holístico de la acción social y educativa.

Una de las carencias más graves de la sociedad civil, es que está estancada en una etapa crítica. Nos movilizamos para la denuncia y la crítica, pero no tanto para la propuesta y el cambio social. No quiero decir con esto que no tengamos que ser críticos y denunciar la injusticia; pero muchas veces criticar y decir lo mal que va todo, se convierte en una excusa para no hacer nada. La crítica y la queja, no son un buen motor para la transformación social. Hemos de ser capaces de superar la crítica y transformarla en propuestas constructivas. Pues como nos recordaba Alfons Banda en el I Congreso Edificar la Paz en el s. XXI (Barcelona, 2012), la sociedad civil no estará madura hasta que supere la etapa crítica y pase a una etapa propositiva.

Pauline Lodder

2018 02 Març red¿Por qué deberíamos dar dinero gratis a todo el mundo?

No se trata de una provocación, sino del título de uno de los capítulos del libro Utopía para realistas, de Rutger Bregman[1]. Este joven historiador holandés defiende que una renta básica universal es la mejor arma contra la pobreza. Se basa en los resultados de múltiples experimentos realizados en diferentes países y también en estudios del fenómeno de la pobreza. La idea (que no es nueva) está haciendo camino, tanto en los países del sur como en países del norte.

B-Mincome

En Barcelona está en marcha un experimento que se llama B-Mincome, haciendo referencia al mayor experimento de renta básica que se ha realizado en el mundo, llamado Mincome. Este proyecto empezó en 1973 en Dauphin (Winnipeg, Canadá). Un cambio de gobierno acabó en 1977 con el experimento y los nuevos gobernantes ni siquiera quisieron financiar un análisis de los resultados. Evelyn Forget encuentra en 2009 dos mil cajas de archivos del proyecto, llenos de datos gráficos, hojas de cálculos, informes, entrevistas… Su estudio de los documentos muestra que el Mincome había sido un éxito clamoroso[2]. No es de extrañar que hoy en día gobernantes se inspiran él.

Jaume Aymar Ragolta

2017 06 JUNY 01 redSe acaban de celebrar en la Barcelona, llamada también la Ciudad Condal, (6 y 7 de junio) las jornadas “Elias Rogent y Barcelona: arquitectura, patrimonio y restauración”. En ellas se han presentado 21 ponencias de expertos en arquitectura, arte y patrimonio en las que se han analizado diversos aspectos de las obras del arquitecto Elias Rogent Amat  (Barcelona, 1821-1897). Rogent estudió en la Escuela de Arquitectura de Madrid y, desde 1871, fue director de la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona. Entre otras obras realizó el edificio histórico de la Universidad de Barcelona (1863-1882) y el Seminario Conciliar de esta ciudad. Llevó a término la restauración de los claustros de Sant Cugat del Vallés y de Montserrat, así como la reconstrucción del monasterio de Ripoll y su claustro. Dirigió también las obras de la Exposición Universal de 1888, un acontecimiento que proyectó Barcelona al mundo y que se realizó en un tiempo récord. Rogent fue maestro de Lluís Domenech y Montaner, el artífice del Hospital de San Pablo y del Palau de la Música, y era compañero de Antonio Gaudí, el arquitecto, entre otras obras, del Templo de la Sagrada Familia. Es considerado un patriarca de la arquitectura catalana.

Josep M. Forcada Casanovas

2020 01 GENERredParece habitual dominar a los demás como una forma de poder, incluso se acepta como algo normal. En el deseo se produce un fenómeno que es el de creer que lo deseado ya es una realidad conquistada. Ya de pequeños se observa el afán posesivo de querer lo que tienen los otros, desde un caramelo a una bicicleta; y de mayores se consolida este propósito bajo diferentes formas, que van desde una espontaneidad inocente hasta cometer abusos, incluso criminales.

Es fácil considerar que emocionalmente se pide algo que no es tuyo, pero si se elabora un proceso sofisticado se llega a creer que se tiene derecho a algo que poseen los demás. Se produce la paradoja de confundir un sueño con una realidad. En el fondo, hay un fuerte deseo de sentirse satisfecho ya sea por ambición o por envidia.

El deseo espontáneo, sin el tamiz de la serena reflexión, habitualmente se convierte en una grave locura de consecuencias impensables. Prever y valorar el bien y el mal que puede producir en uno mismo y en la sociedad, requiere grandes dosis de sensatez, o mejor dicho de madurez humana. Podemos pensar en la realidad que lleva a graves consecuencias, como por ejemplo la relación afectivo-sexual, en la que a menudo se produce un deseo de poseer al otro o a la otra, que de manera rápida no posibilita una reflexión sobre el bien que ha de producir el contar con la libertad entre ellos. Muchas personas, sin ser conscientes de sus deseos impulsivos, dominan a otras hasta llegar a desvirtuar la amistad y ahogar la libertad de los demás.

Jordi Cussó Porredón

Global Bnc URRU ret2 red

La mayoría de las personas nos consideramos pacíficas y, por lo tanto, nos manifestamos contrarias a la violencia y la rechazamos en todas y cada una de sus manifestaciones, ya sean físicas, psicológicas, morales, etc. En nuestros corazones albergamos el deseo de adoptar posturas dialogantes ante las diferencias y problemas que surgen con quienes nos rodean. Asimismo, a pesar de esta buena disposición, no siempre conseguimos entendernos ni solucionar muchas de las pequeñas diferencias que tenemos con quienes nos rodeas. Y uno se pregunta: ¿por qué la infructuosidad de nuestra esforzada actitud?

Pauline Lodder

gato red

Terminé llamando a mi gato Brexit. Me despierta maullando de muerte porque quiere salir y en cuanto le abro la puerta, se queda en medio, indeciso y me mira mal cuando lo saco, así dijo Nathalie Loiseau, ex-ministra francesa de Asuntos Europeos.

Cuando los periodistas quisieron conocer al gato y publicar su foto, ella tuvo que excusarse, porque era una broma… ni siquiera tiene gato.

He convivido con un gato y conozco el fenómeno de la puerta abierta. Lo que no logro saber es si se trata de indecisión de parte del gato o de una forma sutil de poder. Sea lo que sea, el resultado es que los dos nos quedamos inmovilizadas, paralizadas.

Seguramente esta anécdota no tiene importancia, pero, sin embargo, abre un campo de reflexión.

Una de las bases de las democracias es el poder del pueblo: el pueblo decide…

Pero, ¿cómo tomar decisiones? Ya de por sí, casi todo es complejo y, para colmo, la información está intoxicada por los “fake news”.

David Martínez García

04 MAIG 2019 red

La comunidad científica esta volcada en el proceso de aprendizaje de las máquinas, de cómo las máquinas pueden aprender automáticamente de sí mismas, lo que se conoce como el “machine learning”. Cuando hablamos de aprender, en este contexto, nos referimos a la capacidad de identificar patrones complejos en un mar de datos. En realidad, no es la máquina que realmente aprende, es un algoritmo que revisa los datos y es capaz de predecir comportamientos futuros.

Parece lógico estar ocupados en esta labor, pues en una sociedad en la que la reducción de costes y la eficiencia se han convertido en factores clave, disponer de máquinas u ordenadores que realicen ciertas funciones es crucial.

Pero cuáles son aquellos patrones de actividad en los que las máquinas son mejores que los humanos. Principalmente son tres: en aquellas acciones que son repetitivas, que suponen un trabajo especializado y que impliquen el manejo de datos. Cuando existen trabajos o acciones en las que coinciden estos tres factores, las máquinas indudablemente son mucho mejores y más eficientes que los humanos. Además, una vez dadas unas instrucciones, cumplen con las ordenes ciegamente y no solicitan ninguna remuneración.

David Martínez García

EDITORIAL-octu-2015red

Desde que el hombre tiene uso de razón, una de sus principales preocupaciones ha sido siempre cómo mejorar su calidad de vida y de qué manera afrontar su finitud. La religión y la filosofía han realizado importantes aportaciones a lo largo de la historia, tanto respecto a la inquietud trascendente de los individuos, como a la aceptación de las propias limitaciones.

Sin embargo, en este momento de nuestra historia, la evolución tecnológica que estamos viviendo puede empezar a cambiar, tanto el concepto de supervivencia, como la manera en que hayamos de afrontar nuestras limitaciones físicas a lo largo de nuestra vida cada vez más longeva.