La ciencia de la medicina global I

medicina global articulo

Josep M. Forcada Casanova

Área de Medicina Global

En medicina existen unos términos clásicos muy descriptivos, procedentes de la etimología latina y griega. Expresan la esencia de la personalidad que ha dejado de estar sana: infirmitas (latín) que significa endeble, no firme, o no sólido; pathos (griego), quien padece o sufre, y eutimia (griego), bienestar  y el contrapuesto, distimia, malestar. Son constantes las referencias a la salud. Desde el saludo: ¿Cómo estás?, que se pregunta por la salud, hasta la personal preocupación por defenderse de la enfermedad. También la búsqueda del bienestar o del sentirse bien es lo habitual en toda persona. Quizá quien se halla en la normalidad es quien no padece enfermedad pero además goza de un profundo bienestar.

Pero, la pérdida de la salud, ¿es siempre un hecho objetivo?, ¿es siempre objetivable? Cuando una persona dice que se siente enferma describe sensaciones en su organismo, pero también da cuenta de sensaciones psíquicas y en muchas ocasiones de unas emociones que van más allá, en que el malestar puede ser poco definible rodeado de angustia, de desazón, y siente una soledad interior que le provoca infelicidad.

¡Cuán compleja es la enfermedad!, muchas veces la hemos desfigurado al querer objetivarla. Se le ha pedido al enfermo que la explique telegráficamente para que se pueda poner rápido remedio. Es cierto que existen signos de urgencia en algunas enfermedades, en las cuales actuar con rapidez es básico. Sin embargo, hay muchos factores que no se tienen presentes, que para el enfermo son objetivos, y que éste pide que sean atendidos científicamente, para que aquella persona que ha perdido la salud pueda ser atendida con la debida profundidad y la adecuada dignidad para que la solución que se aplique sea la idónea.

No es sólo su mano, su aparato respiratorio o su hígado que enferma, es toda la persona que padece. Es un encadenamiento de patologías que se producen en su ser: cambios de humor, de modos de vida, de sentirse bien en la sociedad, de un bien ser personal y por supuesto le cambia el modo de relacionarse con la sociedad. Puede alejarse de una habitual convivencia, huir, no importarle nada de su entorno o despreciarlo; le cambian las circunstancias vitales que pueden causarle una infravaloración personal y perder la calidad de vida. Es muchas cosas el ser humano y, podríamos añadir, el ser humano enfermo, es todavía muchas más cosas pero también la complejidad y la infinidad de resortes vitales con que cuenta la persona sin duda son la base de la riqueza del ser.

¿La medicina trata magnánimamente a este ser que ha perdido la firmeza o que sufre o que se siente mal? ¿La medicina le ayuda a prevenir sus dolencias?¿Acompaña o va por delante del padecimiento para dar una mejor calidad de vida?

Es hora ya que se piense en una medicina que genere realmente felicidad en la persona y que promueva, a grandes dosis, el bien ser de ésta en el mundo.

No me refiero a una forma idílica de ver la medicina ni a una visión poética de la salud, ni mucho menos de una fórmula que fomente una preocupación exagerada por el propio cuerpo y sus dolencias que se alejaría de una sensata consideración del dolor y de la muerte.

La medicina planteada de esta manera, alguien podrá pensar que se trata de un lujo. La sociedad exige actualmente una rentabilidad económica en cualquier ejercicio de una profesión y también exige una productividad. Todo ello también se lo exige en el ejercicio de la profesión médica. ¿Es lo adecuado? Al paciente le duele la eficacia y pide un trato cada vez más personalizado. ¿Cuántos enfermos se curan a medias, o no se curan porque nadie les ha cuidado su ser, su “sentirse”?

Y, al hablar de medicina global tampoco se trata de mezclar la medicina con la filosofía, ni con las ideologías, sean religiosas o de otra índole. Se trata de entender la salud globalmente y por supuesto a la persona también globalmente.

En un próximo artículo se explicará el qué, el porqué y el para qué de esta ciencia médica, verdadera ciencia, es decir, aquella que utiliza el método científico y que se aparta de cualquier especulación utópica. En los próximos números de la revista RE aparecerá esta sección titulada “Salud Global” y se tratarán las diferentes áreas, recursos científicos y profesionales encaminados a dar respuestas desde la dolencia pasando por la prevención hasta la gozosa calidad de vida.

Publicado en el nº 50 de RE Castellano

 

 

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