enronEn el apasionante mundo de las relaciones humanas uno de los capítulos más interesantes –y vitales- es la salud de los grupos que conforman la sociedad. La manera como se establecen los vínculos entre las personas marca un estilo en cada grupo humano y pueden contribuir a la construcción de la sociedad o, por el contrario, provocar su deterioro. Cuando digo “salud” me refiero a un tipo de relación que favorezca el desarrollo libre y armonioso de los miembros y del grupo en sí. Que alimente el sentido de pertenencia sin recurrir al dominio o el chantaje. Lo contrario de los grupos sanos son las mafias y las sectas. Aunque la familia es el núcleo fundamental para la mayoría de las personas, son también importantes las asociaciones o clubes, esas formas intermedias entre la familia y la sociedad de masas. No olvidemos que en los últimos 25 años se ha multiplicado geométricamente el número de las ONG’s, asociaciones de voluntariado, clubes deportivos o de otros hobbies, partidos políticos, sindicatos y comunidades informales, ampliados y diversificados con las redes sociales. Para movernos en ellos, ¿cuáles podrían ser unas notas mínimas que garantizaran unas relaciones saludables? Propongo aquí unas que me parecen fundamentales para cualquier tipo de grupo.

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Jordi Cussó Porredón 

EDITORIAL-JUNY-OKred

Hace tiempo que constatamos que nuestra sociedad vive instalada en una queja permanente. Podríamos hacer una extensa lista de las continuas quejas que escuchamos en las tertulias radiofónicas, en las cartas al director de los periódicos, en las conversaciones familiares o en la cafetería con los amigos.

Pero por otro lado, todos constatamos que esta actitud de quejarse no soluciona los problemas. Señalar los defectos personales y sociales y quedarnos en esta postura, sólo consolida la propia impotencia. Pero parece como si eso no importase en demasía, porque pasan los días y lo seguimos haciendo como si tal cosa. Si quejarse es una actitud estéril, que no ayuda a mejorar las cosas, ¿por qué nuestra sociedad sigue instalada en una crítica fácil y desmedida? Porque en el fondo nos damos cuenta de que si nos quejamos continuamente de los demás, no es necesario que revisemos lo que hacemos nosotros, porque con la queja tapamos aquellas realidades de nosotros mismos que no nos gustan.

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Lourdes Flavià Forcada

2017 03 Març red

"Estamos trabajando para ganar la libertad", manifestó Esther Sánchez, presidenta del consejo asesor que impulsa el proyecto de Reforma Horaria para que podamos disfrutar de más libertad en la gestión de nuestro tiempo. Propone compactar la jornada laboral para salir antes del trabajo; introducir horarios laborales más flexibles de entrada y salida; avanzar las horas de las comidas; sincronizar los horarios de las empresas, instituciones y actores sociales y culturales.

La consejera de la Presidencia de la Generalitat de Catalunya, Neus Munté, en el acto de presentación de la campaña “Trobarem temps dins del temps” (Encontraremos tiempo dentro del tiempo), reafirmó el compromiso de la Generalitat en el proyecto de la Reforma Horaria “desde el convencimiento de la necesidad de reformar los horarios, a fin de adaptarlos a unos tiempos más humanos, cívicos y saludables”. Algunos de los beneficios que se pretenden obtener con la Reforma horaria son “compartir tiempo con la familia y los amigos, comprometernos socialmente, practicar deporte, crecer con la cultura, aprender cosas nuevas o, simplemente, descansar”. Buenas expectativas que dejan traslucir la demanda creciente de la sociedad por poder tener una mayor calidad de vida, más equilibrada y gratificante.

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