Alfredo Rubio de Castarlenas

La pobreza en nuestra posguerra, las repercusiones de la segunda guerra mundial y las emigraciones masivas a las ciudades que se industrializaban, obligó a construir, precipitadamente, en ellas, multitud de viviendas de espacio reducido, para dar alguna solución al aluvión de demandas.

Se juntó a este problema otro que no es fácil de evitar: el espíritu de lucro desproporcionado de propietarios, constructores, productores de materiales, etc.

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Habitat-y-Caseidad-julio-redDesde las primeras guaridas y cuevas, hasta las creaciones más modernas de casa que hoy conocemos, incluso sean estas diseñadas, elegidas o impuestas, al habitarlas su estilo nos configura, nos invita a una forma de convivir.  Con la ayuda de la arquitectura y la decoración le vamos dando un sello. Se reconocen nuestros gustos. Una buena distribución nos ayuda a mejor los espacios y la convivencia.

Para este segundo encuentro del Área de Hábitat y Caseidad, realizado el 31 de Julio de 2015, se invitó al arquitecto y profesor de la Universidad de Santiago, Carlos Muños Parra, quien nos fue mostrando que desde siempre el hombre ha necesitado de cobijo y protección. A través de este encuentro más reflexivo, fuimos comprendiendo la distribución de nuestros propios espacios, en los que muchas veces priorizamos objetos más bien desde lo estético por sobre lo útil o lógico, etc.

Carlos nos ayudó a valorar la importancia y evolución de la arquitectura: “desde los primeros tiempos el hombre ha ido al supermercado de la vida, de la naturaleza, en busca de elementos que lo ayuden a mejorar su calidad de vida, su confort, gracias a su capacidad de adaptación, de ser adaptables. Es a partir de esta evolución que se pueden rescatar 5 aspectos, lo útil, lo lógico, lo estético, lo social y lo cultural”.

Así, según estos aspectos, nos fuimos de viaje. Un paseo del recuerdo, por nuestras propias viviendas: la casa de nuestra infancia, los espacios más queridos. Elementos que sin lugar a dudas nos ayudan hoy a mirar nuestra propia caseidad. Habitar es pues, una construcción con todo lo hablado y lo vivido, tarea nada de pensada, pero que si nos ponemos a remirar nos sorprenderemos. 

Aquí les dejamos algunas ideas principales

Lo útil: cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. No siempre organizamos nuestros espacios según su utilidad, dependerá de las prioridades, las preguntas que nos ayudan aquí son: ¿Para qué? ¿Para quienes? Lo que se haga mientras más apegado a la función que ocupa, más útil.

Lo lógico: no sólo como referencia a los materiales, sino a la función, su forma y destino. Aunque no siempre tenemos objetos o cosas según la lógica.

Lo estético: mirando nuestros espacios muchos objetos que tenemos en nuestro hogar están desde este aspecto, es decir desde lo que más nos agrada, sea o no útil o lógico, es bello.

Lo social: espacios con historia, que nos llenan de sentido el hoy, el porqué de ciertos objetos que aun conservamos, donde vivimos. Recuerdos, apegados a nuestra naturaleza social.

Lo cultural: en la distribución de los espacios se ve claramente nuestra cultura. Algunas sociedades privilegian la cocina, como lugar de encuentro familiar, otros cuentan en sus casas con espacios para la expresión espiritual de los habitantes, etc.

 

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Alfredo Rubio de Castarlenas

¿Qué tema es hoy básico en la sociedad, para alumbrar una convivencia más justa y gozosa? Desesclavizar definitivamente a la mujer.

El Dr. Alfredo Rubio de Castarlenas fue dando respuesta a ese interrogante en la conferencia que, bajo el título «La mujer 2000» pronunció el pasado mes de Abril en la Casa de Teatro de Santo Domingo. Recogemos a continuación algunos de los puntos
que desarrolló.

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Convivencia es vivir acompañado.
Sin otros, nuestra infancia hubiera muerto.
El hombre no es salvaje. Es un huerto
de intercambio de amor bien conversado.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Alfredo Rubio escribió mucho a lo largo de su vida. Sin embargo, en su último mes tan sólo dictó lo que él llamo «dichos al paso». Muchos de estos comentarios se refieren al buen hacer casero que él mismo practicó especialmente esas semanas. Presentamos uno de ellos.

Se decía: «Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio». Pero esto no basta. Ya hemos añadido algo importante sin lo cual lo dicho primero no sirve para nada, y es lo siguiente: «un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo». Si esto no se hace, por mucho lugar que tengamos a nuestra disposición, las cosas nunca estarán en su sitio y tontamente se generará el caos. Pero ahora añadimos otra cosa previa, sin la cual también sería inútil lo segundo dicho de «un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo».

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Al finalizar las últimas Jornadas «Adolescentes de los 90. Abrir caminos a la paz» en el año 89, empezamos a planear el tema de las próximas. Intelectuales perspicaces en otear los signos de los acontecimientos nos aconsejaron que planteáramos algún aspecto de la ecología. ¡Cuánta razón tenían! Desde entonces, ha habido como una explosión del tema en congresos, medios de comunicación social... ¡como nunca antes!

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Alfredo Rubio de Castarlenas

La pobreza en nuestra posguerra, las repercusiones de la segunda guerra mundial y las emigraciones masivas a las ciudades que se industrializaban, obligó a construir precipitadamente, en ellas multitud de viviendas de espacio reducido, para dar alguna solución al aluvión de demandas.

Se juntó a este problema otro que no es fácil evitar: el espíritu de lucro desproporcionado de propietarios, constructores, productores de materiales, etc.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Hoy, en bastantes partes de nuestro planeta, se acepta, al fin, la total igualdad del hombre y la mujer en su dignidad humana. Y se aceptan, asimismo, las consecuencias sociológicas que de ello se derivan: acceso de la mujer a todos los niveles, tanto en la educación, como en los campos profesionales, así como en la igualdad de oportunidades y retribución, etc. Y se les abren, de par en par, las puertas de la investigación científica, del arte, de la política...

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Alfredo Rubio de Castarlenas

En efecto, como se dice ya en la portada, es ésta una de las más bellas urbanizaciones de la luminosa costa del Sur de España. Desde tierra, casi no se ve. Sus casas, grandes, apaisadas, blancas, mediterráneas, están inmersas en los jardines. Desde el mar, en cambio, esas construcciones parecen una bandada de gaviotas que se han parado en las laderas de la montaña a descansar un rato al sol.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Son muy conocidos ya los resultados de la llamada psicología de los colores. Cuánto influyen ellos, incluso de modo inconsciente, en nuestras formas de obrar, de sentir y hasta de pensar.

La compañía holandesa de aviación K. L. M. hace un tiempo notaba que en los mismo tipos de avión y vuelos que otras Compañías, y en las mismas condiciones atmosféricas, tenían un porcentaje mayor de pasajeros mareados que en las demás. Llamado, al fin, un psicólogo, éste vio que el color de la tapicería de sus aviones era amarillo; color, podríamos decir, bilioso... Les aconsejó que lo cambiaran por otros colores, verde pálido o crema. Le hicieron caso y desde aquel momento, se normalizaron los pasajeros.

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