Natàlia Plá Vidal

EDITORIAL-ABRIL-02

Para los apresurados que no tienen tiempo de leer: recuerden esta frase que alguien regaló a Albert Espinosa: «“Llego 10 minutos tarde” es un epitafio muy absurdo.» ¡Vivan! Pero ¡vivan de verdad! Que ya está bien de sucedáneos con las cosas importantes.

Para el resto, seguimos.

La lógica de la vida no es alcanzar una cifra desorbitada en una cuenta de resultados. Tampoco es perseguir un fin con tal obsesión que se pase por alto el camino. Muchos han compartido —con un grado de certeza vital que conmociona— que el secreto de la vida está en el vivir. Que el placer y el sentido se hallan en el trayecto y no, única o necesariamente, en la meta.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

I. Si siempre debemos tener esperanza en la Intercesión de María –Medianera de todas las Gracias– ¡cuánto más clara ha de ser esa misma esperanza cuando sabemos de su Asunción Gloriosa a los Cielos, declarada solemnemente dogma de nuestra fe, por el Papa Pío XII!

Cuerpo esplendoroso a imagen de Cristo Resucitado. Espíritu siempre inmaculado que ha llegado ya a la fuente de toda Santidad.

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Casi no tengo,
no tengo nada.
Sólo un poco de vida
que me atardece sin pausa.
Recuerdos: muchos,
muchos como en un arca
en el desván oscurecido
de mi mente agobiada.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

IX Jornadas Interdisciplinares

Dedicamos, gozosamente, estas Jornadas a China, porque hoy es interesante y apasionante acercar nuestra inteligencia a ese gigantesco País, el más poblado del mundo. Nos atrae porque allí está una gran parte de la humanidad. De nuestros hermanos hombres.

Podría alguien creer que lo que nos interesa es conocer la China del «Último Emperador» o la de la «Larga Marcha» de Chiang Kai Check y Mao, la división entre ellos, la revolución cultural y los nuevos horizontes –Perestroika «avant la lettre»– de los gobernantes actuales.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Hay tiempos en nuestra vida en que la esperanza es fácil. Son períodos, podríamos decir, de Navidad en nuestro corazón. Cuando uno es joven y la vida está por delante, todo es esperanza. A veces, incluso, se tiene la alegría de saber que esta esperanza se verá, con mucha probabilidad, colmada de realidades.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Hoy día muchas personas lamentan la ausencia de razones para tener esperanza. Y sin embargo casi todo el mundo quiere tenerla.

La persona humana siente hambre y sed de esperanza, pero muchas veces este anhelo es difuso y también, desgraciadamente, oscuro. A pesar de todo, por muy desesperado que uno esté, no renunciaría nunca a tenerla aunque no supiera bien en qué ni en quién.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Es un esperar sabiendo que no es en vano este esperar lo que se anhela. ¿Y cómo sabremos que no es mera ilusión nuestra espera?

Si confiáramos que los seres humanos –¡tan limitados siempre!– fueran ellos mismos la garantia de aquello que nos prometen, entonces sí que se comprende que nuestra esperanza dudara, flaqueará o, a la postre muchas veces, tristemente se desvaneciera.

En cambio san Pablo nos dice rotundo: Sé de quién me fío. Del Señor Jesús.

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