Alfredo Rubio de Castarlenas

Difícil tema el de la «convivencia», eso que todos tanto deseamos y que tan mal llevamos a cabo. Son innumerables los problemas de comunicación que se dan en los pequeños grupos humanos. Y hasta resulta a veces duro convivir cada uno consigo mismo.

Si no somos capaces de coexistir felices unos con otros, en primer término es porque uno no acaba de aceptarse tal y como es. Vale la pena que insistamos en ello, ya que es la base de toda convivencia armoniosa. Me permito, pues, preguntar al posible lector o lectora de estas líneas. ¿De verdad estás conforme con ser quien eres? ¿O querrías ser otra persona más parecida a ésas que por algún motivo admiras o envidias?

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Durante los últimos milenios, ha predominado, como base de la sociedad, la prepotente familia patriarcal en versión más o menos amplia, y aún perdura, con sus luces y sombras, en grandes partes del mundo. Forma conveniente al nomadismo y a la cultura ganadera, lo fue también para la era agrícola, engendradora de patrimonios aún más dilatados y estables. Esta organización familiar se fundaba sobre todo en la consanguinidad. Con gran frecuencia, era, a la vez, empresa económica de ámbito doméstico para la supervivencia y desarrollo de sus componentes. Incluso los desposorios eran determinados, generalmente, más por los intereses mutuos de las respectivas familias que por el amor de los propios contrayentes.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Hace pocos días, invitado por unos amigos, estaba en un hotel maravilloso de uno de estos pueblecitos de montaña andorranos que, en invierno, son base desde donde ir a esquiar a las diversas pistas vecinas y ahora, en verano, son jolgorio, descanso, piscina y tenis.

La última noche asistí al reparto de trofeos de un campeonato de este deporte que se había organizado entre los huéspedes del hotel, muchos de los cuales se conocían de anteriores veranos. La copa principal se la llevó un joven catalán, y la de juniors un simpático treceañero francés. En los inevitables parlamentos de esa fiesta, entre pasteles y sangría, se recordó la frase del ex presidente de un club de tenis de Sabadell: «Viajando con una raqueta bajo el brazo, encontrarás siempre por todo el mundo, un amigo» Yo estaba encantado de ver, vivir, aquellos momentos de buenas relaciones y armonía entre los abundantes ibéricos y galos que compartían el hotel.

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Habitat-y-Caseidad-julio-redDesde las primeras guaridas y cuevas, hasta las creaciones más modernas de casa que hoy conocemos, incluso sean estas diseñadas, elegidas o impuestas, al habitarlas su estilo nos configura, nos invita a una forma de convivir.  Con la ayuda de la arquitectura y la decoración le vamos dando un sello. Se reconocen nuestros gustos. Una buena distribución nos ayuda a mejor los espacios y la convivencia.

Para este segundo encuentro del Área de Hábitat y Caseidad, realizado el 31 de Julio de 2015, se invitó al arquitecto y profesor de la Universidad de Santiago, Carlos Muños Parra, quien nos fue mostrando que desde siempre el hombre ha necesitado de cobijo y protección. A través de este encuentro más reflexivo, fuimos comprendiendo la distribución de nuestros propios espacios, en los que muchas veces priorizamos objetos más bien desde lo estético por sobre lo útil o lógico, etc.

Carlos nos ayudó a valorar la importancia y evolución de la arquitectura: “desde los primeros tiempos el hombre ha ido al supermercado de la vida, de la naturaleza, en busca de elementos que lo ayuden a mejorar su calidad de vida, su confort, gracias a su capacidad de adaptación, de ser adaptables. Es a partir de esta evolución que se pueden rescatar 5 aspectos, lo útil, lo lógico, lo estético, lo social y lo cultural”.

Así, según estos aspectos, nos fuimos de viaje. Un paseo del recuerdo, por nuestras propias viviendas: la casa de nuestra infancia, los espacios más queridos. Elementos que sin lugar a dudas nos ayudan hoy a mirar nuestra propia caseidad. Habitar es pues, una construcción con todo lo hablado y lo vivido, tarea nada de pensada, pero que si nos ponemos a remirar nos sorprenderemos. 

Aquí les dejamos algunas ideas principales

Lo útil: cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. No siempre organizamos nuestros espacios según su utilidad, dependerá de las prioridades, las preguntas que nos ayudan aquí son: ¿Para qué? ¿Para quienes? Lo que se haga mientras más apegado a la función que ocupa, más útil.

Lo lógico: no sólo como referencia a los materiales, sino a la función, su forma y destino. Aunque no siempre tenemos objetos o cosas según la lógica.

Lo estético: mirando nuestros espacios muchos objetos que tenemos en nuestro hogar están desde este aspecto, es decir desde lo que más nos agrada, sea o no útil o lógico, es bello.

Lo social: espacios con historia, que nos llenan de sentido el hoy, el porqué de ciertos objetos que aun conservamos, donde vivimos. Recuerdos, apegados a nuestra naturaleza social.

Lo cultural: en la distribución de los espacios se ve claramente nuestra cultura. Algunas sociedades privilegian la cocina, como lugar de encuentro familiar, otros cuentan en sus casas con espacios para la expresión espiritual de los habitantes, etc.

 

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Convivencia es vivir acompañado.
Sin otros, nuestra infancia hubiera muerto.
El hombre no es salvaje. Es un huerto
de intercambio de amor bien conversado.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Alfredo Rubio escribió mucho a lo largo de su vida. Sin embargo, en su último mes tan sólo dictó lo que él llamo «dichos al paso». Muchos de estos comentarios se refieren al buen hacer casero que él mismo practicó especialmente esas semanas. Presentamos uno de ellos.

Se decía: «Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio». Pero esto no basta. Ya hemos añadido algo importante sin lo cual lo dicho primero no sirve para nada, y es lo siguiente: «un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo». Si esto no se hace, por mucho lugar que tengamos a nuestra disposición, las cosas nunca estarán en su sitio y tontamente se generará el caos. Pero ahora añadimos otra cosa previa, sin la cual también sería inútil lo segundo dicho de «un tiempo para cada cosa y cada cosa a su tiempo».

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Maria Viñas Pich

2017 08 setembre red

Uno de los retos que se nos plantean en las sociedades del s. XXI es, sin duda, la convivencia y la paz. Esta es una tarea transversal y transdisciplinar, en la que todos debemos implicarnos. Sin duda, este empeño ha de nacer de la creatividad y la inteligencia colectiva, pues ya no puede sustentarse en ninguna disciplina particular, porque la nueva realidad y los nuevos desafíos obligan a la transdisciplinariedad y a un enfoque holístico de la acción social y educativa.

Una de las carencias más graves de la sociedad civil, es que está estancada en una etapa crítica. Nos movilizamos para la denuncia y la crítica, pero no tanto para la propuesta y el cambio social. No quiero decir con esto que no tengamos que ser críticos y denunciar la injusticia; pero muchas veces criticar y decir lo mal que va todo, se convierte en una excusa para no hacer nada. La crítica y la queja, no son un buen motor para la transformación social. Hemos de ser capaces de superar la crítica y transformarla en propuestas constructivas. Pues como nos recordaba Alfons Banda en el I Congreso Edificar la Paz en el s. XXI (Barcelona, 2012), la sociedad civil no estará madura hasta que supere la etapa crítica y pase a una etapa propositiva.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

I. Todo el mundo conoce este concepto de hermanos de sangre, basado ciertamente en la realidad, en el hecho de ser hijos de un mismo padre y madre.

Muchos incluso, hurgando en los parentescos, descubren que son primos de primer, segundo o tercer grado.

Pero hay oro concepto -también real- más profundo y más amplio. Todos somos existentes. Somos hermanos en la existencia.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Sufría yo porque una persona de la casa trabajaba mucho. Unos por otros se dejaban de hacer cosas, por ocupaciones exteriores, más o menos reales o aleatorias, por los caracteres de los individuos, falta de organización, una cierta resistencia por piques personales, etc. Las cosas que había que hacer en la casa, ya se hacían, sí, pero raspando los límites de cuando ya no había más remedio que hacerlas, muchas veces forzados por las visitas que podían venir o sabíamos que venían. Las horas de las comidas, desajustadas y tarde. Todo el día, o casi, nos lo pasábamos hablando de lo que había que hacer, pero no se acababa de hacer bien y del todo. Y además, estas conversaciones, a veces con cierta agitación, acritud y hasta alfilerazos verbales, quitaban la paz y la sosegada alegría que tendría que tener toda casa.

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Asia stub red

El Instituto de la paz en Asia estos dos últimos años ha estado investigando la violencia estructural que existe hacia las mujeres en estas sociedades con el objetivo de que seamos conscientes y sepamos erradicarla. Quizás, así, podamos aportar elementos para que la convivencia social sea mas armónica equitativa y se pueda dar un clima que fermente una mayor cultura de paz. Algunas conclusiones de este estudio fueron presentadas en el II Congreso Internacional Edificar la Paz en el siglo XXI de Colombia.

El patriarcalismo y el androcentrismo que subyacen en la mayoría de las culturas del este asiático son dos causas fundamentales de este tipo de violencia presente incluso en los países más desarrollados de este continente. Son dos elementos muy tradicionales que impiden el reconocimiento básico de la dignidad de las mujeres, por tanto, son un handicap importante a la hora de promover espacios de concienciación y desarrollo del empoderamiento de las mismas.

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