Natàlia Plá Vidal

EDITORIAL maig 2016 red

No es cierto que nuestro mundo no tenga entrañas. La sociedad la formamos personas de muy distinto carácter y calado. Por suerte —y para paz de nuestra esperanza—, hay mucha gente con entrañas aunque, cierto, también demasiada con ellas adormecidas. Bueno: unas adormecidas y otras anestesiadas. En el peor de los casos, algunos las tienen atrofiadas por falta de uso, claro.

La fuerza de la imagen sirve a menudo de detonador para la sensibilidad pública acerca de situaciones inadmisibles desde una perspectiva humana. Una sola imagen a veces comunica más que todo un ensayo de ética. En el último año, las imágenes de refugiados provenientes de Siria han ido apareciendo una y otra vez. Cómo olvidar a Aylan, ese niño con nombre que gritaba las muertes de todos los otros cuyos nombres desconocemos… Pero esa no es, lamentablemente, la única imagen. Ni la única causa que apela a las entrañas de la sociedad.

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Alfredo Rubio de Castarlenas

Hasta la fecha, han sido los turistas los que han logrado que fuera dirigido hacia ellos el mayor esfuerzo pastoral. Es el trabajador inmigrado, cercano a nosotros durante un mayor número de días, el que es más merecedor de nuestros desvelos y el que puede y debe dar los mejores frutos.

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corazon andanteEntramos en un nuevo año. Siempre, en estas fechas, nos felicitamos y nos deseamos lo mejor para el año que empieza. Abundan las expresiones como “que este año sea mejor que el anterior”, o “que sea un año lleno de bendiciones”… Más de uno, seguramente nos preguntamos que es lo qué deseamos o cómo soñamos que sean estos doce meses que como un abanico se irán desplegando.

Interiormente me surge el estar abierta a lo que la realidad me vaya presentando en el día a día y eso incluye, capacidad de contemplación y admiración. El papa Francisco hablaba recientemente del “saber detenernos en los lugares del asombro en la vida cotidiana”. Y uno de los lugares que señalaba era “el otro”. Ver al otro no como alguien ya archiconocido del cual no podemos esperar nada nuevo, sino como un ser único e irrepetible que siempre puede sorprendernos, del cual siempre podemos aprender algo… si estamos abiertos a contemplarlo con una mirada limpia de prejuicios.

Podríamos en este año hacer un itinerario o peregrinación por estos “lugares” del asombro. Empezar cada día con una actitud de receptividad y acogida a lo que la cotidianidad nos vaya ofreciendo. A veces nos ceñimos demasiado a los planes preconcebidos, a lo que la agenda marca, a los proyectos que hemos dibujado en nuestra mente, y cuando algo no previsto irrumpe en nuestra vida, nos cuesta demasiado flexibilizarnos y adaptarnos a esa circunstancia que no estaba considerada. En vez de verla como una injerencia no deseada en nuestros planes, podríamos verla como una oportunidad para crecer humanamente. Estar abierto a lo que la vida nos depara es aprendizaje de humildad, de no creernos una especie de semi-dioses que todo lo tienen controlado y nada puede quedar fuera de su supervisión o registro.

El asombro, la admiración, la contemplación de la realidad tal como se nos presenta es una buena actitud previa para poder afrontar con paz y alegría lo que tenga que venir. Saber integrar los imprevistos, las situaciones inesperadas, las contradicciones o, incluso, circunstancias dolorosas de enfermedad o muerte, son signo de una verdadera salud global.

Días atrás iba en el tren y se subieron al vagón, por distintas puertas, tres músicos. Dos de ellos iban juntos, tocaban juntos. El tercero, se notaba que no. Cada uno de ellos llevaba un instrumento distinto. Pensé que se iban a poner de acuerdo para tocar primero unos y después el otro o al revés. Pero no fue así. Se intercambiaron unas sonrisas, se juntaron, musitaron unas palabras… y empezó a sonar la música. Uno con el acordeón, otro con la guitarra y el tercero con el contrabajo, nos ofrecieron a los pasajeros un improvisado concierto… y no sólo eso. Yo diría que lo más hermoso fue el espectáculo que nos ofrecieron de integrar lo inesperado y ser capaces de crear una bella sinfonía de música y vida.

Lourdes Flavià Forcada

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Leticia Soberón Mainero

Escultura4

Durante estos primeros quince años del tercer milenio, la ciencia y la tecnología han dado saltos cualitativos en la información y posibilidad de intervención sobre el ser humano.

Aportan datos e instrumentos que permiten no sólo conocer, sino también modelar a voluntad algunos aspectos de su genética, la definición de su sexo y ciertas funciones cerebrales que marcan su memoria o sus estados de ánimo.

Sólo tres ejemplos. La descripción secuencial del genoma humano, completado en 2003, ha abierto nuevos caminos a la prevención y curación de enfermedades, aunque también pueda implicar la eugenesia o la clonación.

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mirada

Josep Alegre, Profesor, Filólogo y Educador Socio-cultural

Como otras tardes mi paso se apresuraba al cruzar el parque. Una mezcla de prisa y emoción se apodera de mi cuerpo mientras camino sola, ensimismada en mis problemas. Aquí el mundo se hace concreto y es un microcosmos lleno de vida donde se saborea la propia existencia encarnada en la piel de otras personas… ¡No me la quiero a perder!

Soy Viky y es hora a levantar la mirada porque quiero participar de tanta riqueza. Me resisto a vivir aislada, agotada por las prisas, absorta en el materialismo, oculta tras la careta de la normalidad, esclava de mis propias necesidades…, y voy a mirar con atención a la vida que me rodea y sentir el perfume de cada flor y el sabor de cada comida y experimentar el punto de vista de los demás. Voy a apostar por lo que existe conmigo y junto a mí, por cada persona.

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Pauline Lodder

2017 04 Abril red

Soy inmigrante. Pero casi tengo vergüenza de utilizar esta palabra, porque siendo una holandesa que ha optado por vivir bajo el sol español, pues soy una privilegiada. No recibo el mismo trato que las inmigrantes que huyen de la violencia o del hambre... Hace poco me llamaron del municipio donde estoy recientemente empadronada para invitarme a una entrevista de bienvenida. Una funcionaria, de origen africano, me acogió con los brazos abiertos, me regaló un librito con información (en catalán, castellano, inglés y árabe), me invitó a un curso de integración, contestó a mis preguntas y me dijo que durante dos años estaba a mi disposición por lo que yo pudiera necesitar...

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