Paz y libertad

19102017 DSC0086Reseña 226 Cena Hora Europea: «Ciudades y paz»

El pasado 16 de octubre se celebró la 226 Cena Hora Europea, organizada por el Àmbit Maria Corral, para tratar el tema «Ciudades y paz». Fue moderado por Iván Pera, director de la Fundación Carta de la Paz, quien planteó a los ponentes la pregunta: «¿Cómo construir ciudades pacíficas?» Y resaltó la importancia del compromiso de las ciudades con la paz y la convivencia.

Josep Antoni Barón, maestro y excalde de Mataró, abrió las ponencias hablando de cómo, con la actual comunicación fácil, rápida, inminente y efímera, hay que replantearse el mundo de una manera diferente. «La ciudad es más que un ayuntamiento y hay que ir más allá del ámbito estrictamente urbano». Remarcó la importancia de construir un espacio común donde todo el mundo tenga su protagonismo y se sienta miembro de la ciudad. Marcó algunos puntos de construcción de paz: urbanismo como herramienta para hacer las ciudades más habitables y con más calidad que permita la mezcla de la gente. Una escuela inclusiva y diversa, sin segregación, donde todos tengan un proyecto común a pesar de las diferencias y donde se fomenten el respeto y la paz. Y una red de ciudadanos, es decir, ciudad como una red de diferentes ámbitos donde las personas formen parte de las distintas redes que se entrelazan entre ellas. Además, hay que entender la diversidad y la complejidad para una cohesión social.

Jordi Cussó, director de Universitas Albertiana, comentó que la combinación de ciudades y paz irá aumentando porque dos tercios de la población viven en ciudades. «La ciudad debe ser el escenario donde la humanidad se encuentra, contenedores donde deberemos dar respuesta a los problemas.» Además cree que los seres humanos necesitamos de los otros y que no podemos sobrevivir solos. Remarcó que la ciudad es un espacio donde se construye civismo y civilidad pero también violencia. Preguntó: «¿Cómo podemos solucionar los conflictos? Según cómo veamos estas ciudades y como nos relacionemos tendremos ciudades hostiles, altruistas… Y cosas que sirven para una ciudad no sirven para otra, nada es igual para todos. El futuro de las ciudades es una perspectiva de proyecto común, pero muchas ciudades no lo han tenido». Además, el mercado, que es un factor muy importante, no siempre es un constructor de paz. Necesitamos políticas de convivencia, ciudades que no se olviden de una gran parte de la población, ya que sin equidad no hay paz. Los ciudadanos han de ser actores, no espectadores. Acabó planteando una nueva pregunta: ¿la ciudad la hacemos o nos la hacen?

Tica Font, directora de l’Institut Català Internacional de la Pau, habló de las tendencias urbanizadoras y efectos y consecuencias de éstas. Desde el año 2008, más del 50% de la población vive en ciudades, por tanto, dejamos de ser un mundo rural. Eso pide nuevos retos y hay que generar cambios. Además la población urbana se ha multiplicado, ya que la gente del campo va a las ciudades. Han aparecido zonas urbanas hiperdegradadas. Construimos un continuo urbano. Esto crea espacios de concentración de miseria que forman parte de la ciudad. Hay desigualdad socioespacial, ya que se hace una distribución espacial según el poder económico de las personas. Eso hace que las personas que viven en espacios degradables no salgan ni del lugar ni del problema. Si se expulsa la gente rural hacia las ciudades y estas no generan espacios de trabajo, acaban en zonas degradas donde intentan sobrevivir.

Acabó las ponencias Josep M. Pascual, director de Estratègies de Qualitat Urbana, que resaltó: «El conflicto y las contradicciones necesarias para el proceso social. Un conflicto que nos lleva a la cohesión social y que nos hace avanzar hacia la Paz. Además, las políticas de austeridad generan gran conflictividad social. Diferenciar entre recesión económica y crisis social ha llevado a la desigualdad. Para resolverlo desde las ciudades hay que hacer políticas sobre las desigualdades sociales: de renta, de pobreza laboral, capacidad de acceder al tejido social, segregación y exclusión…» Dejó claro que hemos de entender que el otro no es un adversario, que hemos de trasmitir conocimiento y romper el aislamiento de barrios encerrados en sí mismos. «Una ciudad ha de hacer gobierno de redes. Hacer proyectos comunes, es decir, construcción colectiva. Hacer una política que busque el acuerdo. Hay dos claves: el proceso y las políticas macronacionales.» Finalizó hablando de la importancia de cambiar el concepto de ciudad, que debe ser el enlace comunicador de los pueblos con el mundo.

La cena concluyó con un coloquio con muchas aportaciones que hicieron la cena más enriquecedora, gracias a la participación por parte de los asistentes y las respuestas esclarecedoras por parte de los ponentes.

Por: Rocío Muñoz  Foto: Ita Amigó
Ámbito Maria CorralBarcelona, octubre 2017

 

La libertad nos orienta hacia la Luz 

chiuchiuEntre el 27 de octubre y el 1° de noviembre un grupo de diecinueve personas participamos en el taller de teología narrativa “Llamados a la libertad”, impartido por Pauline Lodder y María Jesús Chávez-Camacho en la Murtra Santa María del Silencio de Chiu-Chiu.

Por medio del método Godly Play, inspirado en la metodología Montessori, fuimos invitados a considerar, contemplar y reflexionar en torno a distintas narraciones bíblicas, la propuesta a interiorizar la llamada a la libertad personal y las repercusiones que ésta tiene tanto en nuestros espacios íntimos como en sus distintos aspectos sociales y comunitarios.

Comenzando por el pasaje de la salida del Pueblo de Dios del cautiverio en Egipto y su paso por el Mar Rojo hacia la libertad, pasando por la Pasión y Resurrección de Cristo, hasta rememorar la propia historia de fe a la luz de la experiencia paulina, nos planteamos preguntas como ¿vivo en libertad?, ¿cuál es mi propio camino de libertad?, ¿quiero recorrer caminos de libertad a partir de reconocer qué es lo que me la impide?, ¿ser libres para qué?..

En un entorno fraterno, de gran intimidad y resguardo de las experiencias más personales, descubrimos que la acción de Dios -desbordada en su creación- usa la libertad como vehículo que mueve desde la oscuridad hacia la luz, desde la esclavitud hacia la liberación.

El desierto, como espacio pedagógico y entorno propicio para la soledad y el silencio nos ayudó a redescubrir que la libertad nos orienta y nos libera de nuestras esclavitudes para llegar a amar, cuidar y nutrir la vida, para vivir reconciliados con la propia historia.

Por: Lourdes Flavià Forcada
Murtra Santa Maria del Silencio Chiu-chiu, octubre 2017

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.