Leticia Soberón Mainero

2017 02 febrer

Hace ya tiempo que empieza a preocupar la invasividad de los móviles “inteligentes” en la vida cotidiana y presencial de las personas, familias, empresas, grupos. Por supuesto es muy visible en niños y jóvenes. Pero incluso los mayores pasamos la vida mirando esa pantalla pequeña que, como una bola de cristal, puede vehicularnos mensajes de todos los tipos y grados de importancia. Mensajes que deseamos o tememos, que nos alegran o estimulan, y muchísimos que no nos importan en absoluto. Al final del día hemos pasado varias horas mirando esa pequeña pantalla, saltando de un tema a otro y terminamos embotados y agotados. ¡Con frecuencia sin habernos comunicado bien con las personas que tenemos más cerca!

Esto le está sucediendo a los millones de personas que conforman la sociedad actual.

Publicado en Editorial

¿En cuántas ocasiones hemos asistido a la queja y al comentario por parte de alguien que se lamentaba de no haber sido atendido y escuchado en sus demandas o expectativas por parte de otras personas? Es una situación que podemos comprender porque la vivimos todos en mayor o menor grado.

La escucha en las relaciones personales no suele ser frecuente. En el ambiente familiar los padres se quejan que los hijos adolescentes no los escuchan, los hijos confiesan que los padres no se enteran de sus problemas. Las personas mayores se lamentan de no ser entendidas y creen que molestan cuando hablan de sus historias. En el mundo sanitario también se sufre este problema.

La comunicación es fundamental para establecer relaciones sociales, y la escucha un elemento básico y poco considerado de esta comunicación. Dedicamos mucho tiempo a hablar y hablar pero no sabemos hacer un hueco en nuestro interior para acoger el mensaje de nuestros interlocutores.

Saber escuchar es una habilidad que precisa de conciencia, empatía, atención plena y paciencia, para tratar de comprender la realidad del otro, sus puntos de vista.

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Una escucha que acoge, genera confianza y cercanía, propicia un cambio positivo en quien está expresando algo personal; se siente comprendido, se establece un vínculo más fuerte con el interlocutor y le ayuda a expresarse libremente tanto en sus palabras como en sus sentimientos.

En el ámbito sanitario, la comunicación con el enfermo o personas que consultan sobre su salud requiere de una escucha afinada, dadas las circunstancias de dolor y debilidad que habitualmente acompañan a nuestro interlocutor.

El miedo, la incertidumbre, la angustia, el desconcierto son sentimientos que envuelven el motivo por el que se consulta; en este escenario, el profesional sanitario con sus conocimientos científicos y aplicando sus habilidades en la escucha activa, puede intervenir como facilitador para que el paciente y el contexto familiar puedan ir aceptando la enfermedad, reducir el miedo y ayudar a la toma de decisiones. El trabajador sanitario, además de aportar información que permite comprender el problema, tiene en sí mismo un efecto sanador sobre el paciente, por el hecho de hacerlo sentir escuchado.

Son muchos los profesionales de la salud que reclaman disponer de un tiempo razonable, sin presiones externas, para dedicarlo a una escucha atenta del paciente, con una anamnesis y exploración física precisa, que en muchos casos aportarán información valiosa para resolver consultas sin necesidad de pruebas complementarias. Con frecuencia la petición de pruebas diagnósticas responde a una demanda insistente por parte del paciente y a la falta de tiempo para lograr una comunicación efectiva que le convenza de que no son necesarias.

El diálogo sosegado nos permite entender cómo es el paciente, distinguir entre la demanda por la que consulta y los motivos más profundos que le hacen enfermar, que con frecuencia están enmarañados y afloran progresivamente, en consultas sucesivas. La práctica médica debe cultivar la aptitud para reconocer e interpretar las situaciones difíciles e intentar tejer un relato que dé significado a cada historia clínica.

En las últimas décadas surge una corriente liderada por médicos, denominada medicina narrativa. Este modelo trata de complementar a una tecnomedicina deshumanizada, y se enfoca en una atención personalizada que tiene en cuenta la historia clínica particular con las necesidades de cada persona. A través de la narración se busca dar sentido, contexto y perspectiva a la experiencia de enfermar, se facilita la integración de los diversos puntos de vista de todos los agentes que participan en la atención a la persona enferma. Una buena comunicación en la relación médico-paciente facilita que los consejos y cuidados del médico, sean acogidos por el enfermo con diligencia e interés, aceptando activamente la gestión de su propia salud y la experiencia de enfermar.

Remedios Ortiz
Publicado en la Revista RE
Abril de 2018

Publicado en Artículos

enronEn el apasionante mundo de las relaciones humanas uno de los capítulos más interesantes –y vitales- es la salud de los grupos que conforman la sociedad. La manera como se establecen los vínculos entre las personas marca un estilo en cada grupo humano y pueden contribuir a la construcción de la sociedad o, por el contrario, provocar su deterioro. Cuando digo “salud” me refiero a un tipo de relación que favorezca el desarrollo libre y armonioso de los miembros y del grupo en sí. Que alimente el sentido de pertenencia sin recurrir al dominio o el chantaje. Lo contrario de los grupos sanos son las mafias y las sectas. Aunque la familia es el núcleo fundamental para la mayoría de las personas, son también importantes las asociaciones o clubes, esas formas intermedias entre la familia y la sociedad de masas. No olvidemos que en los últimos 25 años se ha multiplicado geométricamente el número de las ONG’s, asociaciones de voluntariado, clubes deportivos o de otros hobbies, partidos políticos, sindicatos y comunidades informales, ampliados y diversificados con las redes sociales. Para movernos en ellos, ¿cuáles podrían ser unas notas mínimas que garantizaran unas relaciones saludables? Propongo aquí unas que me parecen fundamentales para cualquier tipo de grupo.

Publicado en Artículos

David Martínez García

EDITORIAL ABRIL 2016 redLa velocidad con la que se producen los cambios, junto con la capacidad para poder compartir las experiencias a nivel planetario, está reduciendo de forma significativa el intervalo de tiempo que permite caracterizar a una nueva generación. Actualmente, una diferencia de entre 10 y 12 años entre dos personas, puede implicar cambios sustanciales en la manera de ver y entender el mundo. Asimismo, todos los cambios generacionales tienen una característica común, obligan a incorporar en el mapa de relaciones nuevas maneras de comunicarse y a hacer un esfuerzo de empatía para entender y ponerse en el lugar del otro; afectando, en definitiva, al diálogo intergeneracional.

La última generación categorizada es la que se denomina “Z” o “IGen”. Engloba a los jóvenes nacidos entre el 1995 y el 2010 que se caracterizan por haberse desarrollado en un hábitat plenamente internet. Ello los posiciona como individuos creativos, autodidactas y con una fuerte sobreexposición a la información.

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she220El pasado jueves 19 de mayo, el Ámbito Maria Corral organizó la 220 Cena Hora Europea para tratar, de una forma festiva, el tema de «La música y el canto, fuentes de comunicación».

Herminia Carbó habló sobre la teoría musical y la voz e interpretó un par de canciones con la colaboración de Pedro Gutiérrez que a través de la danza dio sentido a los fragmentos musicales.

Joan Martínez y Laia Camps hablaron del nacimiento de la música y la distinción entre canto y música.

Joan Dausà habló más desde su experiencia como músico y cantante y finalizó su aportación con una de sus canciones, Quan soni la tendresa.

Finalmente, Jordi Craven- Bartle Lamote habló de la música desde la vertiente científica y de cómo ayuda la música a las personas. La Cena finalizó con un brindis por parte de la directora del Ámbito, Assumpta Sendra, quien agradeció la presencia de los asistentes y la colaboración de las personas que han hecho posible la realidad del Ámbito. Además, Joan Martínez y Laia Camps finalizaron el brindis y dieron paso al coloquio con una gran actuación.

 

Publicado en Buenas Noticias