Tiempo de mirar por segunda vez

P1000170Claves para la convivencia

Del 13 al 15 de octubre 2018 se desarrolló en la Murtra Santa María del Silencio el taller “Tiempo de mirar por segunda vez. Claves para la convivencia”, el cual fue animado por Elisabet Juanola y Claudia Tzanis, miembros de la Colegiata Nuestra Señora del Cielo.

El taller se fue vertebrando en torno a unos ejes temáticos y sustentados por tiempos personales de soledad y silencio.

Vimos que ante la tan conocida exclamación “¡no tengo tiempo!”, precisamente lo que tenemos es tiempo. Me queda, nos queda un dique de tiempo. Tiempo de mirar, de mirarnos, no solo con los ojos. Eso los ciegos lo saben bien. Tener tiempo para mí, sin culpas. Tiempo de mirar la vida y la existencia, que no son lo mismo. La existencia la miramos pocas veces.

Mirar por segunda vez, con una mirada agradecida. Somos supervivientes. Todos hemos tenido pérdidas y duelos. Como tengo un alto riesgo de repetir, he de mirar y reconocer el error que cometí para no volver a enlodarme. Ha habido hechos anteriores que han causado dolor, pero esa mirada no es desde el trauma sino desde la oportunidad de saber que hay una segunda vez.

P1000183Comprendiéndome a mí misma/o: Hacer lectura de asumir la existencia. Hemos dejado cosas, hemos soltado pero quedan adherencias, marcas. De todo ello tenemos que sacar aprendizajes, si podemos. Empezamos un camino nuevo. Tenemos un aliado que soy yo. Cada uno se tiene a sí mismo. El manejo de las emociones es clave. Hay aspectos que se pueden cambiar, trabajar, preparar. Siempre estamos en un estado emocional: melancolía, agobio, cansancio, envidia, rabia, negatividad, miedo, desidia, enojo, tristeza, ansiedad, euforia,… ¿qué conexión tiene esto con mi cuerpo? ¿en qué parte de mi cuerpo repercute? ¿qué emoción quiero vivir en mi día a día? ¿qué sentimientos?

Justicia restaurativa: Estamos muy inmersos en la justicia punitiva. Pero se trata de restaurar. Aquello que me dolió tanto lo puedo tomar como un aprendizaje. Renuncio a vengarme. Voy a confiar en la restauración. Seamos creativos. Escuchemos de otros sus experiencias, cómo lo han hecho para ser felices a pesar de todo el dolor sufrido. Visibilicemos los logros. La culpa sirve para bien poco. Nos paraliza. Se puede cambiar por la responsabilidad. La responsabilidad me moviliza. La rabia me paraliza. Nunca es tarde para aprender, para restaurar, para hacerme responsable. ¡Cuidado con el victimismo! 

Tomo decisiones y avanzo: La rabia cuando no se trabaja puede llevar a la pena, a la melancolía. Puede ser que no haya venganza, pero hay “cobros”. Importancia de las tres “s”:  Sentido de la vida: puede haber un desgaste físico, emocional, mental… Decir que no existe es el primero de los errores. Seguridad en uno mismo: se va perdiendo. Socialización: buscamos grupos que nos autoconfirmen.

Mirar los dolores pasados como una oportunidad. Aquello posibilitó otras cosas que se dieron después. Si logramos superar los dolores, nos hacen más empáticos, más cercanos con los que han sufrido o sufren dolor. Rascar continuamente una herida evita que se cure, incluso puede agravarse. Pero si se cuida, se cura. Queda la cicatriz, la cual me recuerda lo que pasó pero ya no me duele. Las crisis son oportunidades de cambio. Yo no puedo controlar los hechos pero puedo tomar una posición frente a ellos.

Respecto a los dolores es importante ser visibilizados por otros. Mirados y reconocidos en nuestra historia, en nuestro dolor. El perdón es un gesto reparatorio. Si no soy capaz de perdonarme a mi mismo, es muy difícil que pueda pedir perdón o perdonar a otro.

La madurez emocional es asumir lo mío, tomar conciencia, darme cuenta de si tengo rabia, tristeza, ira… soy consciente de que soy un ser humano. El desafío es mirar aquello que sí podemos transformar. Puedo ser protagonista de un cambio. Hay una etapa para cada etapa: niñez de la adultez, juventud de la adultez, adultez de la adultez, ancianidad de la adultez… y así en cada etapa de la vida ¿En qué etapa vital estamos?

P1000187Nacer de nuevo: Darme una nueva oportunidad. Emprender algo. ¿Qué quiero vivir en este nuevo nacimiento? ¿Qué cosas quiero cambiar? Importancia de la presencia, el estar plenamente presentes. Gestos restaurativos que se me ocurran conmigo, con otros, con mi historia…

Nudos para la convivencia: ¿qué piedras tenemos aún que nos duelen, que nos  molestan? Tomar conciencia de lo que me pasa, ¿qué ví? ¿qué me propuse?, ¿qué aprendí?

Claves para la convivencia: No acumular rabia, ¿cómo busco un camino? ¿Cómo me libero de la basura que acumulo? Yo soy mi primer aliado, ¿qué tareas tengo por delante?

La mejor manera de afrontar los conflictos es tomar decisiones. Compasión con uno mismo, con una mirada agradecida. Con todo lo que soy, avanzo.

 

Lourdes Flavià Forcada

 

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