Testimonio de voluntariado

Nens somrients i Monica 300x300Testiomino de voluntariado en Xichang. Tan lejos y tan cerca.

Este verano hemos tenido la suerte de poder participar en el proyecto que lidera Mónica Moyano a Xichang (China), con el apoyo de Ajudantajudar, de la mano de Pepi y Ester, y les queremos agradecer esta oportunidad. Una casa que ha abierto sus puertas para acoger varios niños con riesgo de exclusión social por su condición de huérfanos o de enfermos de sida o de hepatitis.

Éramos conscientes de que un voluntariado es, por naturaleza, un reto y creíamos que en este caso las barreras idiomáticas y culturales acentuarían esta situación, pero no ha sido así. Es evidente que con un nivel destacable de chino la comunicación con los niños habría sido más fácil, pero el entusiasmo para darnos a entender por medio de gestos y aprendiendo nuevas palabras por parte de los pequeños y por nuestra parte, ha convertido lo que podía ser una dificultad en una oportunidad para generar unos vínculos más fuertes.

En cuanto a nuestra aportación a lo largo del voluntariado, se puede dividir en dos etapas marcadas por el calendario escolar de los niños. Las primeras semanas consistió en acompañar a primera hora los pequeños (y los no tan pequeños) a la escuela y recogerlos al finalizar la jornada. Un camino de tierra de varios kilómetros y rodeado de arrozales que recorren a pie diariamente en el período escolar. Cuando estos estaban en la escuela, nosotros ayudábamos a Mónica en todo lo que pudiera necesitar. No enumeraremos lo que hicimos cada uno de los días pero las tareas iban desde hacer la compra hasta habilitar un espacio para convertirlo en una sala de juegos y convertir otro en una especie de gimnasio, o asegurar que las tuercas de las literas de los niños estuvieran bien atornilladas.

Una vez iniciadas las vacaciones de verano empezamos a impartir las clases de catalán como habíamos hablado con Mónica. El hecho de que tuvieran más tiempo libre era una oportunidad para hacer más cosas con ellos. Combinábamos las clases de lengua con los juegos y el deporte, como por ejemplo, el del pañuelo, que también servía de excusa para repasar los números. Para facilitar el aprendizaje de los niños, diseñábamos las lecciones a partir de fichas temáticas con dibujos representativos de las palabras en cuestión y las combinábamos con juegos y pruebas prácticas con referencias a elementos de su vida cotidiana. También los acompañábamos a las lecciones de piano, dibujo y kung fu que se veían intensificadas en verano.

Las semanas que estuvimos en Xichang pasaron volando y ahora que ya hemos tenido un tiempo para asimilar todo lo que hemos vivido, podemos afirmar con rotundidad que ha sido una experiencia muy enriquecedora y altamente recomendable. Destacar por otro lado que el trabajo que hace Mónica es realmente elogiable ya que dedica, literalmente, todo lo que tiene a estos niños.

En definitiva, estamos muy agradecidos por todo lo que hemos podido aprender y compartir con este voluntariado y estamos seguros de que no será el último.

Aleix Guinart y Xavi Armengou
Publicado en Fundación Ajudant Ajudar

 

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