Evento

Título:
230 Cena Hora Europea: «Nuestra libertad»
Fecha:
17.05.2018 8:00 pm - 11:00 pm
Ubicación:
Copiar a:

Descripción

Captura de pantalla 2018 04 23 a las 12.50.55Es necesario liberarnos del concepto frecuente de libertad: hacer siempre lo que me place. No somos suficientemente conscientes que la propia libertad es la capacidad de romper unas cadenas que, a veces, nos encarcelan. El miedo a no poder hacer aquello que crees que debes hacer, hace que luches por apoderarte de la libertad de los otros para dominarlos y, así, te puedas sentir más libre.

La sociedad gasta mucho tiempo manipulando las libertades –lo decimos en plural, porque son muchas y muy variadas – a través de muchas técnicas por tal de desmontarlas. Los métodos van desde los más groseros, como la violencia y la guerra, hasta la manipulación intelectual que llega a desmontar la personalidad, la paz interior o las vivencias positivas, por tal de encarcelar la existencia de los otros.

La libertad, como pilar básico para una digna convivencia –como lo recuerda la Declaración Universal de los Derechos Humanos– pasa por la base ética del bien, tanto personal como social. Es fácil justificar unas formas de libertad, ligadas a una ópticas en las que se elimina fríamente la referencia a la libertad de los otros. Es evidente que esta forma de libertad lleva a la destrucción de la convivencia i del bien común.

En esta Cena no pretendemos hacer un estudio teórico o semántico de la libertad, sino como se tiene que encarnar en la sociedad, y no simplemente considerarla como un valor o como un artículo de los Derechos Humanos. Es necesario encontrar el lenguaje adecuado por una disposición creativa de la propia libertad que potencie la felicidad.

Librarnos de barreras y obstáculos derivados de una mal entendida libertad, solo es posible cuando se parte de la concepción igualitaria de la dignidad que tiene toda persona por el solo hecho de existir. Así se rompen artificiales desniveles clasicistas y se hace posible entender la libertad como fuente de felicidad.

El contraste de esta libertad con el libertinaje es abismal. Es muy fácil hacer de la libertad una clave de vida anárquica, que impulsa una lucha intelectual o física a modo de la Revolución Francesa. Pero la historia muestra que detrás del lema: «libertad, igualdad y fraternidad», solía haber una descarada venganza hacia la opresión y la injusticia. La verdadera libertad no se puede quedar en uno mismo, se tiene que apoyar en la libertad de los otros para disfrutarla. Sin un proceso positivo de consciencia de libertar para no oprimir y no dominar, es imposible ni siquiera solo iniciar un dialogo de libertades. Solo desde una visión comunitaria se puede entender que la libertad además de un derecho, es un gozo compartido. Se pide un cambio de concepción de la persona como ser social. ¡No es utopía! Cuántas experiencias hay de noble y limpia consideración de los otros que abarca desde el mundo familiar al empresarial. Mientras la libertad sea una cursa de pérdidas o de ganancias, es difícil establecer la fuente vital de comunicación interpersonal.

Posiblemente tenemos una actitud pobre ante la libertad porque nos estremece la visión esclavizada que ofrecen los que no la tienen. Necesitamos mendigar esta nueva libertad por todo el mundo, que comienza con los nuestros más próximos. Recordemos que no es solo un proceso racional, ya que como en todo, intervienen los sentimientos que también tienen mucho de racionales.

En esta Cena podemos preguntar:

¿Cómo experimentamos nuestralibertad?,  ¿La falta de libertad nos hace sufrir?, ¿Nos han educado a ser libres de verdad?

Josep M. Forcada Casanovas

Comentarios